Augusto Sanhueza

Augusto Sanhueza

Nacido en Corral. Estudio en la escuela Normal de Valdivia posteriormente en la U de Chile Santiago. Trabajo en distintos establecimientos educacionales, tanto en Chile como en el extranjero. A escrito cerca de 17 novelas, decenas de cuentos, poemas ensayos y articulos de prensa en diarios y revistas nacionales y extranjeros. Exiliado 10 años en Venezuela, profesor de la universidad de los Andes, coordinador nacional de la Fundaciòn del Niño donde trabajo con el presidente de la republica. Organizo el primer festival folclirico del Estado Trujillo. A su regreso organizo en Rìo Bueno el primer cabildo abierto en la region de Los Lagos, el 19 de junio 1990, como consecuencia de el, el diario Austral titulo "Rìo Bueno necesita plan especial". A raìz de ese cabildo se inicio el programa "Chile Barrio", profesor de la universidad de Los Lagos y coordinador del tecnologico en la ciudad de La Union. Contribuyò a fundar el ppd en la region de Los Lagos. Coordinador provincial de educaciòn de adultos Valdivia. Columnista del Austral Valdivia y antes del correo de Valdivia. Primer gobernador de la Provincia del Ranco. Y hoy militante de Chile Primero.

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LA LIBERTAD SE LLAMA INGRID

Enviado por Augusto Sanhueza Vergara el 08/07/2008 a las 09:34 PM

                                LA  LIBERTAD  SE LLAMA  INGRID

 

 

Veníamos llegando de  Colombia cuando nos sorprendió la liberación de Ingrid Betancourt .La forma en que se llevó a cabo la operación militar, apoyada por un servicio de inteligencia que me hizo recordar las tramas de John  le Carrè,el autor de El espìa que surgiò del frìo, El topo, La gente de Smiley, etc. ¡ De película!

            Ahora, lo de antes de la liberación de Ingrid.

            Tres bombazos en Bogotá al amanecer nos hicieron recordar que estábamos de verdad en  un país que por màs de cuarenta años vive una guerra interna. Militares en los viaductos y en sectores estratégicos de la ciudad nos daban  señales  ciertas del escenario. Y si vas al interior, a Santa Marta, por ejemplo donde fuimos nosotros, hay militares a lo largo de toda la carretera, a distancia, por supuesto. Armados.

            ¿ Y la gente? La gente hace su vida rápida, como si la emergencia y  la vulnerabilidad de la existencia se hubieran instalado en su cotidianidad. Eso lo sientes. Lo percibes. Lo vives. En casi medio siglo de guerra interna, el colombiano ha aprendido que el límite entre la vida y la muerte es una línea muy volátil. Todo puede cambiar en cosa de segundos. Han aprendido a vivir en la incertidumbre. Todo, absolutamente todo allì es vulnerable. Asi, ¿ cómo no pensar en esos Cien años de Soledad y  las guerras infinitas como inútiles de los Buendía, que nos cuenta Gabriel  García Márquez en aquel libro maravilloso, equivalente  en la América nuestra  al Quijote de Cervantes? Uno siente que el colombiano está apresado en esta sinrazón de la fuerza, cuestión que el sentido común no entiende. En Medellín, particularmente, uno  siente esta prisa que tiene la vida huyendo de la muerte. Todo es ràpido, agitado, bullente, como un reclamo instantáneo de ¡todo ahora! Y es en Medellín, precisamente, donde arrecia la campaña de firmas para que Uribe vaya a  otra reelección. Aunque ello precise de una reforma constitucional. Hay cientos de recolectores de firmas por las calles.                            

En años en que el narcotráfico coptaba al Estado, con los principales carteles del mundo operando a full time, cuestión que instaló el término  de la narcopolìtica, vigente aún, era difícil pensar què salida ‘democrática’ podría tener Colombia. Un virtual estado de guerra civil, con cientos de  miles de desplazados y los capos de la mafia haciendo de las  suyas, el panorama era realmente muy oscuro.

Actualmente, con Chávez en el escenario, el clima real no es de los mejores. Por la sencilla razón que Chávez  en vez de dedicarse a gobernar Venezuela y utilizar mejor los cuantiosos recursos petroleros, se ha empeñado en una petropolìtica en el subcontinente con los resultados que todos conocemos. Nos preocupa en especial, a quienes vivimos  en Venezuela, y tenemos por todos los venezolanos un respeto y amor  muy profundos. La idea del enguerrillamiento para solucionar los problemas que tenemos en América Latina implica  una concepción política añeja y fracasada. Se le  pasó su cuarto de hora. La liberación de Ingrid  es un resumen de lo que digo y es, què duda cabe, un duro golpe a la concepción chavista del desarrollo.

Tuve la oportunidad de encontrarme en Bogotá con un norteamericano que acababa de sacar a un profesional cubano de Venezuela, en una operación típica de la guerra fría. Ocasión en la cual recibí informaciones, de primera mano, de mi querida Venezuela y de lo que allì ocurre actualmente y de lo que podría venir en el futuro próximo. No hay que ser adivino para entender que algo allì va a ocurrir. Algunos amigos opinan que servicios de inteligencia norteamericanos e israelitas colaboraron en este exitoso operativo de rescate.

Si la realidad supera a la ficción, y siempre parece ser asi, les sugiero leer “ El Cartel de los Sapos”, de reciente aparición. Ello ayuda a entender un poco màs la compleja situación colombiana, donde la liberación de Ingrid Betancourt nos abre no sòlo una ventana, sino una amplia avenida hacia la libertad y la concordia, hacia la paz, todas tan necesarias para construir un país de hermanos. Y en mi concepto la libertad es lo primero, de allì que hoy ella se llame ¡Ingrid!

 

 

 

 

 

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