UNA SORPRESA MARAVILLOSA
AUGUSTO SANHUEZA VERGARA
“El Despertar” ha sido una sorpresa maravillosa.
¿De què se trata? De una escuelita rural que en apenas 6 años ha hecho realidad el sueño de su Directora: ser la mejor escuela de la comuna de Rìo Bueno. Digo, en los resultados del SIMCE, al haber obtenido 277 puntos en lenguaje, 276 en Matemáticas y 275 en Comprensión del Medio. Además, El Despertar ha obtenido por dos veces
¿Què ha hecho El Despertar para que esto ocurra? Algo tan simple como cierto: enseñar, y hacerlo bien. Y, además, por supuesto: educar. Aquello se hace con buenos profesores, con profesionales que sepan lo que tienen que hacer y cómo hacerlo. Y lo otro, es concomitante con aquello: dar valores, fomentar hábitos y conductas en una sociedad que requiere claridad, orientación, dirección.
Estuve allì con motivo de su sexto aniversario y puedo dar fe de lo que digo. Cuando, por profesión, hemos educado a miles de estudiantes y formado a centenares de profesores, lo que uno ve al entrar a la escuela es lo que te dice como está todo. Es su radiografía. Lo demás, es el escenario, es decir, la forma como actúan e interactúan todos los integrantes del proceso enseñanza-aprendizaje. La escuela es un mundo en pequeño. Donde está todo el mundo. En consecuencia, el niño debe saber que eso es así y que èl es parte muy importante de ese mundo. Y debe saber también que el mundo está cambiando y que èl se está preparando para ese cambio. De lo contrario quedará fuera de èl.
¿Cuántas escuelas hay que estàn fuera del mundo? ¿Cuántas màs que, aisladas, desconectadas, no integradas ni participantes activas, acaban repitiéndose, copiándose a si misma en una realidad añeja y a veces hasta surrealista? Este es uno de los problemas de fondo de nuestra educación. Otro, no menor, es la formación y capacitación de profesores.
Situaciones ambas que El Despertar superó, porque supo coger el alba con las manos y con el corazòn, y hacer una escuela soñada. ¡En seis años! Parte de este milagro se lo debemos a su Directora Irma Molina que se la jugó por su sueño: hacer una escuela donde pudiera aplicar libremente lo que sabía. Lo que en años como maestra habìa aprendido y atesorado. Y he aquí el espléndido fruto. A propósito, es necesario repetir que en nuestro país nos estamos farreando el invalorable bagaje pedagógico de estos maestros de excelencia. Aún no entendemos que un buen profesor no se paga con nada y que la sabiduría que ha logrado a lo largo de los años es un tesoro infinito. Aquí los expulsamos del sistema y les damos un ostracismo social muchas veces ominoso. Señales de nuestro subdesarrollo.
¿Cuándo vamos a entender que los buenos profesores hacen buenas escuelas?¿Cuándo, que es aquí donde, sin ambigüedades, debemos poner el acento?
En momentos en que nuestra educación vive una crisis, conocer escuelitas como El Despertar, es sentir que soñar un nuevo mundo pedagógico es posible. Pero hay que ponerse a trabajar, porque los sueños no llegan solos, hay que despertarlos. Y cuando despiertan son una sorpresa maravillosa.-



Comentarios recientes
hace 21 horas 45 mins
hace 23 horas 16 mins
hace 1 día
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas